El más apetecible:
el de mirada, piel,
palabras y alma
dispuestos a la cita
no pactada
que siempre
llega...
Favorito único mío,
que regresas
de muslos lejanos
a cercanías eternas
con el pecho intacto,
abierto todo
como ramillete,
repleto de caricias
y versos...
Favorito mío,
que pueblas
mis memorias
más lejanas;
que desdibujas
el tiempo sin ti.
Mi favorito:
guerrero de
sal, sangre y coraje;
dador de
la paz y la guerra.
Soy
en esta superficie
inquebrantable
la muralla
del favorito,
inconquistable;
mis poros
las paredes
que sólo
esperan
tu llegada...
En la promesa
silente
-vos lo sabés-,
ajenos a
tierras lejanas
que acaso
apenas habitemos,
sólo a ti
pertenezco.
miércoles, 8 de junio de 2011
jueves, 2 de junio de 2011
y sin embargo ninguno es puerto
para aparcar en sus aguas
imperecedaremente...
Sólo un tiempo,
una noche
infinita:
de versos,
miradas,
lujos,
secretos,
simplicidades,
tautologías,
acuerdos implícitos,
manías,
exquisitas
indiscreciones,
sonrisas,
jardines
y
adioses...
Lo admito:
habitan
en mi deseo,
pero
no son para mí,
no me quedan.
Sus dudas asfixian
la voz
quedita
del anhelo
y Careonte
se robó
la barca
del deseo.
Dentro
llevaba
el sueño muerto
del
hombre-sombra
que
no será
más...
imperecedaremente...
Sólo un tiempo,
una noche
infinita:
de versos,
miradas,
lujos,
secretos,
simplicidades,
tautologías,
acuerdos implícitos,
manías,
exquisitas
indiscreciones,
sonrisas,
jardines
y
adioses...
Lo admito:
habitan
en mi deseo,
pero
no son para mí,
no me quedan.
Sus dudas asfixian
la voz
quedita
del anhelo
y Careonte
se robó
la barca
del deseo.
Dentro
llevaba
el sueño muerto
del
hombre-sombra
que
no será
más...
viernes, 13 de mayo de 2011
Como sigilosa hecatombe
Su labio flotó,
sumergiéndose certero
en la memoria labrada
con soledades exquisitas,
sabio y delirante
como un súcubo arcano...
Resbaló con miradas profundas
como abrazos etéreos,
casi de seda,
robustos y transparentes.
Navegó a hurtadillas
en silencios compartidos,
con alas de un ángel
transmutado en pez
a fuerza
de tanto flotar
en vientres ajenos.
No hubo pretexto
o racional falacia
capaz de detenerlo,
prendado como
se hallaba
de las garras
absurdas de la carne:
la hebra más frágil
que quebranta
y consume;
el auriga salaz,
ególatra y certero
que cegado
busca caminos
oteando el deseo ajeno...
Exquisito y sereno,
pleno de olas contenidas
-a fuerza de tantas sequías-
se hizo mar y oasis
en la buhardilla
de los absurdos...
Por instantes
arribó la calma noble
en que renacemos
al morir
presos en otro...
Pero era sólo
un rumor de hecatombe,
presagio de grieta inacabada,
huella de un terremoto
de carne y verso.
Detrás suyo
sábanas dulces
doblan las campanas
y la piel inscribe
certera un epitafio:
"Para quien se advierte
como promesa inacabada
en manos del deseo..."
sumergiéndose certero
en la memoria labrada
con soledades exquisitas,
sabio y delirante
como un súcubo arcano...
Resbaló con miradas profundas
como abrazos etéreos,
casi de seda,
robustos y transparentes.
Navegó a hurtadillas
en silencios compartidos,
con alas de un ángel
transmutado en pez
a fuerza
de tanto flotar
en vientres ajenos.
No hubo pretexto
o racional falacia
capaz de detenerlo,
prendado como
se hallaba
de las garras
absurdas de la carne:
la hebra más frágil
que quebranta
y consume;
el auriga salaz,
ególatra y certero
que cegado
busca caminos
oteando el deseo ajeno...
Exquisito y sereno,
pleno de olas contenidas
-a fuerza de tantas sequías-
se hizo mar y oasis
en la buhardilla
de los absurdos...
Por instantes
arribó la calma noble
en que renacemos
al morir
presos en otro...
Pero era sólo
un rumor de hecatombe,
presagio de grieta inacabada,
huella de un terremoto
de carne y verso.
Detrás suyo
sábanas dulces
doblan las campanas
y la piel inscribe
certera un epitafio:
"Para quien se advierte
como promesa inacabada
en manos del deseo..."
viernes, 15 de abril de 2011
A paso de sueño
persigo
una voz
que se niega
a
apagarse como olvido
y
negarse como evidencia:
del vellocino dorado
con que cubrimos
el anhelo
a pasos, labio,
viento y pretextos...
Aún
tiembla
en los poros
un amanecer expectante,
enternecido
con la huída esperada
y la promesa ausente.
a paso de sueño
tu lejanía
no sabe
a imposible...
una voz
que se niega
a
apagarse como olvido
y
negarse como evidencia:
del vellocino dorado
con que cubrimos
el anhelo
a pasos, labio,
viento y pretextos...
Aún
tiembla
en los poros
un amanecer expectante,
enternecido
con la huída esperada
y la promesa ausente.
a paso de sueño
tu lejanía
no sabe
a imposible...
domingo, 20 de marzo de 2011
Sin correspondencia
Como carta perdida
en el buzón equivocado
resbalo en manos ajenas
y abrazos vacíos,
en hombres-vaso
que intentan
mitigar el desamor propio
a besos y promesas.
No importa de quién
o cuándo, dicen,
mientras cubra la cuota
de compañía
y amaine el ego herido.
Una carta
ya sin palabras,
papelito ciego
a fuerza de lágrimas,
un alma sin nombre
que olvidó
cómo y dónde
llegar
al destino correcto...
en el buzón equivocado
resbalo en manos ajenas
y abrazos vacíos,
en hombres-vaso
que intentan
mitigar el desamor propio
a besos y promesas.
No importa de quién
o cuándo, dicen,
mientras cubra la cuota
de compañía
y amaine el ego herido.
Una carta
ya sin palabras,
papelito ciego
a fuerza de lágrimas,
un alma sin nombre
que olvidó
cómo y dónde
llegar
al destino correcto...
martes, 15 de febrero de 2011
Vagar
Más allá
de ti
y de mí,
de quienes pretendemos ser,
del río de acero que fuimos...
Del agua seca
en que una noche
nos extinguimos
para no poder ser
más
algo:
una ola,
una hoja seca,
una tarde
en el puerto;
un perico en mi hombro,
tu sombra arropándome,
tu tristeza infinita
cubriéndome de elixir
la cabeza...
Fuimos.
Ahora vives
en el recuerdo
y habitas sólo en la memoria...
Sólo allí
oirás
una vez
más:
te extraño; es grandioso
saberte débil,
indefenso,
acurrucado entre mi abrazo;
abrir los ojos
y verte allí
frente a la mesa,
conmovido
con la pasta nuestra de cada día,
con el olvido más fresco que de costumbre,
y el refri lleno de comida
que no volveré a guisar...
no para ti,
no en esta vida.
Me carcomes;
eres la polilla
insaciable de mis entrañas...
el hueco
enchito de lágrimas
que no dejan de buscar brazos
para secarse,
que no hayan pieles impermeables
a ti.
desde cuando el olvido
es una carrera inaccesible
a mis pasos,
hasta cuando
habré de cargarte,
de olerte,
recrearte,
padecerte,
de odiarme tanto,
de amarrarme los pies
y las teclas para
no buscarte.
Desde el fondo
o desde la boquilla
de la botella
en que habito,
no dejo de recordarte,
invocarte,
recrearte,
imaginarte sin mí,
añorar tanto
espacio absurdo sin ti...
Odio
tanto jodido absurdo
de recrearte.
de ti
y de mí,
de quienes pretendemos ser,
del río de acero que fuimos...
Del agua seca
en que una noche
nos extinguimos
para no poder ser
más
algo:
una ola,
una hoja seca,
una tarde
en el puerto;
un perico en mi hombro,
tu sombra arropándome,
tu tristeza infinita
cubriéndome de elixir
la cabeza...
Fuimos.
Ahora vives
en el recuerdo
y habitas sólo en la memoria...
Sólo allí
oirás
una vez
más:
te extraño; es grandioso
saberte débil,
indefenso,
acurrucado entre mi abrazo;
abrir los ojos
y verte allí
frente a la mesa,
conmovido
con la pasta nuestra de cada día,
con el olvido más fresco que de costumbre,
y el refri lleno de comida
que no volveré a guisar...
no para ti,
no en esta vida.
Me carcomes;
eres la polilla
insaciable de mis entrañas...
el hueco
enchito de lágrimas
que no dejan de buscar brazos
para secarse,
que no hayan pieles impermeables
a ti.
desde cuando el olvido
es una carrera inaccesible
a mis pasos,
hasta cuando
habré de cargarte,
de olerte,
recrearte,
padecerte,
de odiarme tanto,
de amarrarme los pies
y las teclas para
no buscarte.
Desde el fondo
o desde la boquilla
de la botella
en que habito,
no dejo de recordarte,
invocarte,
recrearte,
imaginarte sin mí,
añorar tanto
espacio absurdo sin ti...
Odio
tanto jodido absurdo
de recrearte.
sábado, 5 de febrero de 2011
Mordiendo
trozos de vidrio,
agitando banderas
en señal
de paz,
te diluyes
como
tu esencia...
Te marchitas
y no lo adviertes.
Decadente,
sueñas con
ser codiciado
agitando banderas
en señal
de paz,
te diluyes
como
tu esencia...
Te marchitas
y no lo adviertes.
Decadente,
sueñas con
ser codiciado
y pueril.
¿Olvidas
que sólo
Dorian lo logró?
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