jueves, 29 de septiembre de 2011

Suculenta se tiende la noche para el peregrino; el pretexto en el ojo ajeno es el pan nuestro de cada travesía...




lunes, 18 de julio de 2011

lo mismo da
si es un mosco
o un humano,
si buscan sangre
o desgarrarte el alma.
La cuestión
es dejarte una huella.
No importa si mala,
igual si buena.
Existes o sirves,
sirves y desapareces...
Las palabras
se curan
con adioses
no con más
marchitas promesas,
no con perdones
y noquises
...

Tengo fe

pero no logro
crearme un dios
para brindársela;
sólo hallo
fórmulas creadas
por hombres:
con fecha de caducidad,
costos
y rituales...
Ídolos
nacidos
de manos
y mentes de barro.



sábado, 9 de julio de 2011

Travesía de ausencias

es este derrotero,
esta muerte
lenta y prevista
de la mujer nacida
en el adiós pactado,
la pregunta imprecisa
y la entrega certera.

No lo advertimos
entonces
-hipnotizados con
el reencuentro
en esta vida-:
fuera nuestro
las tormentas
de escasos relojes
de arena
anunciaban
la nueva partida...

Certero,
este amor
con fecha de caducidad
nos miraba renacer
colgado de las cortinas...

Tapando los ojos
de tus deidades
callaba los oídos,
mordiéndonos
tuétano
y porvenir...

Lo supimos
incluso antes
de encontrarnos:
Cloto alumbró
en tu beso alado
la promesa deformada
incluso antes de nacer;
Laquesis nos enredó
con almas
que sabían encontrarse;
Atropos perdió el rumbo
y no hallo la hora
en que su guadaña
decapite
memorias insurrectas...

Ésa que no puede
persistir
sin su guerrero de olas
aún palpita quedito,
se niega a seguir su rumbo,
cerrar los ojos
y labrarse un epitafio.

Tu voz la alumbra
como un exilio lento
del que no quiere partir,
donde no sabe cómo llegar
sin esa brújula
que es tu cuerpo soñándome,
tu mirada hurgando
en mí.

En este peregrinar
planeado
la mayor ausencia
es hallarme.

miércoles, 8 de junio de 2011

Favorito mío

El más apetecible:
el de mirada, piel,
palabras y alma
dispuestos a la cita
no pactada
que siempre
llega...

Favorito único mío,
que regresas
de muslos lejanos
a cercanías eternas
con el pecho intacto,
abierto todo
como ramillete,
repleto de caricias
y versos...

Favorito mío,
que pueblas
mis memorias
más lejanas;
que desdibujas
el tiempo sin ti.

Mi favorito:
guerrero de
sal, sangre y coraje;
dador de
la paz y la guerra.

Soy
en esta superficie
inquebrantable
la muralla
del favorito,
inconquistable;
mis poros
las paredes
que sólo
esperan
tu llegada...

En la promesa
silente
-vos lo sabés-,
ajenos a
tierras lejanas
que acaso
apenas habitemos,
sólo a ti
pertenezco.

jueves, 2 de junio de 2011

y sin embargo ninguno es puerto

para aparcar en sus aguas
imperecedaremente...

Sólo un tiempo,
una noche
infinita:
de versos,
miradas,
lujos,
secretos,
simplicidades,
tautologías,
acuerdos implícitos,
manías,
exquisitas
indiscreciones,
sonrisas,
jardines
y
adioses...

Lo admito:
habitan
en mi deseo,
pero
no son para mí,
no me quedan.

Sus dudas asfixian
la voz
quedita
del anhelo
y Careonte
se robó
la barca
del deseo.

Dentro
llevaba
el sueño muerto
del
hombre-sombra
que
no será
más...

viernes, 13 de mayo de 2011

Como sigilosa hecatombe

Su labio flotó,
sumergiéndose certero
en la memoria labrada
con soledades exquisitas,
sabio y delirante
como un súcubo arcano...

Resbaló con miradas profundas
como abrazos etéreos,
casi de seda,
robustos y transparentes.

Navegó a hurtadillas
en silencios compartidos,
con alas de un ángel
transmutado en pez
a fuerza
de tanto flotar
en vientres ajenos.

No hubo pretexto
o racional falacia
capaz de detenerlo,
prendado como
se hallaba
de las garras
absurdas de la carne:
la hebra más frágil
que quebranta
y consume;
el auriga salaz,
ególatra y certero
que cegado
busca caminos
oteando el deseo ajeno...

Exquisito y sereno,
pleno de olas contenidas
-a fuerza de tantas sequías-
se hizo mar y oasis
en la buhardilla
de los absurdos...

Por instantes
arribó la calma noble
en que renacemos
al morir
presos en otro...
Pero era sólo
un rumor de hecatombe,
presagio de grieta inacabada,
huella de un terremoto
de carne y verso.

Detrás suyo
sábanas dulces
doblan las campanas
y la piel inscribe
certera un epitafio:

"Para quien se advierte
como promesa inacabada
en manos del deseo..."